

Sobre mí

© Carmen Puro
Lo que dice la Editorial
Naomi López (Madrid, 1985) es ingeniera industrial y se ha dedicado a la tecnología y a las telecomunicaciones durante más de una década. Su trabajo la llevó a vivir durante años en Inglaterra, cuyos paisajes e historia, además de su fascinación por las novelas de Jane Austen o Dickens, la inspiraron a escribir su primera novela, Las chicas de la fábrica
Lo que dice mi amiga Carmen...
De jaulas y Libertad
De eso va esta novela.
En 1887, Inglaterra vivía las consecuencias de una revolución tecnológica que había transformado la economía, las ciudades y la sociedad.
Las máquinas habían multiplicado la capacidad de producción, creado grandes fortunas y abierto posibilidades inimaginables apenas unas décadas antes.
Pero el progreso no llegaba a todos por igual.
Las mujeres seguían teniendo reservado un papel secundario, fundamentalmente doméstico. Y quienes se atrevían a entrar en espacios tradicionalmente masculinos no siempre eran bien recibidas.Ese es el mundo en el que transcurre Las chicas de la fábrica.
Me interesaba especialmente el contraste entre aquella sociedad de bailes, vestidos, flores y exquisitas normas de cortesía, y el Londres de las chimeneas, los trabajos precarios y las enormes desigualdades sociales.
Pero también los paralelismos con nuestro tiempo. Hoy vivimos otra revolución tecnológica que vuelve a transformar las reglas del juego, a crear oportunidades y a despertar incertidumbres. Y algunas de las situaciones a las que se enfrentan Eleanor y Odile en sus empresas no resultan tan lejanas como cabría esperar después de casi ciento cuarenta años.
Por eso, entre las muchas obras que me han acompañado al escribir esta novela, hay un poema al que tengo especial cariño: Caged Bird, de Maya Angelou.
Porque las jaulas no siempre tienen barrotes. Y la libertad empieza, muchas veces, por atreverse a ocupar un lugar que otros habían decidido que no era el tuyo.

Y próximamente
El poemario que surgió de la novela
Mientras escribía Las chicas de la fábrica, surgió, casi sin darme cuenta, otro libro.
Entre capítulos y personajes, algunas ideas y emociones encontraron una forma distinta de expresarse: la poesía (que me encanta y escribo muchísima).
Así nació Rey y otras formas de ser mujer, un poemario sobre las distintas formas de vivir la feminidad, los papeles que elegimos y los que nos vienen dados.
El título tiene, además, un significado especial para mí: Rey era el apellido de mi abuela. Y, obviamente, también está ella en estas páginas.
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